- GLAUCOMA

¿Qué es el glaucoma?

    Es una neuropatía óptica. Una enfermedad degenerativa y progresiva, que produce un daño irreversible en las fibras del nervio óptico. Aunque generalmente va asociada a un aumento de los valores de la presión intraocular, hay casos de Glaucomas normotensivos, es decir, al realizar la medición, los valores son normales. Estos casos son los más difíciles de detectar. 

    En condiciones normales la presión intraocular oscila entre 10 y 21 mm.Hg. En determinadas situaciones patológicas ésta puede aumentar ya sea de forma crónica o aguda provocando así un daño del nervio óptico y desarrollándose como consecuencia una pérdida de la visión periférica. En la mayoría de los casos esta alteración es gradual e indolora por lo que muchos pacientes no la perciben hasta que el daño es permanente e irreversible. Cuando la totalidad de las fibras del nervio óptico se han dañado (los axones de las células ganglionares de la retina circulan a través del nervio óptico), se pierde por completo la capacidad de transmitir imágenes al cerebro, encontrándonos ante una ceguera total.

¿Porqué se produce?

Por el interior del ojo circula un líquido, encargado de la nutrición de las estructuras internas del ojo. Este líquido cumple una función similar a la sangre, pero tiene la ventaja de que al ser totalmente transparente, permite que la luz pase a su través, permitiendo al ojo cumplir la misión para lo que ha sido diseñado. Este líquido, denominado humor acuoso, tiene un sistema de producción y otro de evacuación. El perfecto equilibrio entre estos dos sistemas, permite mantener prácticamente constante la presión intraocular. Si como consecuencia de algún fallo en estos mecanismos, entra mas liquido del que puede salir del ojo, la presión se eleva y el nervio óptico comienza a dañarse.

Tipos de Glaucoma

- Glaucoma congénito:

Se produce como consecuencia de un desarrollo defectuoso de las vías de salida del humor acuoso. En las primeras semanas o meses de vida, el niño va a presentar lagrimeo y fotofobia ( no es capaz de mantener los ojos abiertos cuando hay luz ).La córnea va perdiendo transparencia y se ve blanquecina. Simultáneamente, el ojo, como consecuencia del aumento de presión en su interior, va aumentando de tamaño. Hay que tener especial cuidado con los niños que tienen los ojos mucho mas grandes que el resto de los niños de su misma edad, especialmente si les molesta mucho la luz.

- Glaucoma crónico de ángulo abierto:

Es el mas frecuente de todos los glaucomas pues supone aproximadamente las ¾ partes de los que se diagnostican. Se produce por el deterioro progresivo del sistema de eliminación del humor acuoso, que de una forma natural se produce con la edad, pero en este caso se exagera hasta perder la capacidad de mantener una cifra normal de presión intraocular. La enfermedad se presenta de una forma muy lenta sin producir síntomas que la persona que lo sufre, sea capaz de detectar.

- Glaucoma agudo o de ángulo cerrado:

Esta forma de glaucoma, la más conocida por presentarse bruscamente con gran dolor y brusca disminución de la visión, visión de halos coloreados alrededor de las luces, e incluso sensación de nauseas, vómitos, etc.. Se produce por el cierre brusco de las vías de eliminación del humor acuoso, como consecuencia de que por la forma especial del ojo de estas personas, el ángulo a través del cual se ha de eliminar este líquido, es excesivamente estrecho y, es posible, que en determinadas circunstancias, las paredes de este ángulo se pongan en contacto, obstruyendo por completo el paso. Esto trae como consecuencia la rapidísima elevación de la presión y el intenso dolor. 

Forma de diagnosticarla

- Tonometría o medida de la presión intraocular.

- Oftalmoscopía o exploración del fondo de ojo, para comprobar si existe algún tipo de daño en el nervio óptico.

- Gonioscopía para comprobar, en caso de sospecha de glaucoma, a que tipo pertenece.

- Campimetría o exploración del campo visual. Esta prueba no se realiza rutinariamente, es imprescindible para confirmar el diagnóstico y establecer el tratamiento adecuado por eso se realiza cuando la tonometría o la oftalmoscopía, le hacen al oftalmólogo sospechar que la enfermedad esta ya en su fase inicial o tiene serias dudas y necesita confirmar el diagnóstico.

Tratamiento

Las posibilidades del tratamiento son mayores cuanto mas precozmente se realiza el diagnóstico, de ahí la importancia de las revisiones periódicas por ser una enfermedad que al ser asintomática, nuestra única oportunidad de descubrirla en fases iniciales es insistir en este punto.

El tratamiento tiene como objetivo conservar la visión y el campo visual tal y como estaban en el momento del diagnóstico, pues hoy es imposible la regeneración de las fibras del nervio óptico que ya estaban atrofiadas.

La progresión del daño al nervio óptico, se evita manteniendo la presión intraocular en cifras normales.

Cuando el oftalmólogo realiza el diagnóstico, va a optar por el tratamiento médico o quirúrgico, dependiendo por una parte del tipo de glaucoma (hay algunos glaucomas que únicamente responden al tratamiento quirúrgico, el congénito por ejemplo) y por otra de la situación de mayor o menor gravedad en el momento del diagnóstico.

- Tratamiento médico:

En los casos mas leves, es muy probable que la enfermedad se mantenga bajo control con la utilización de colirios hipotensores oculares. Estos colirios se han de aplicar una o varias veces al día, según prescripción del oftalmólogo y se deben mantener indefinidamente. Los colirios pueden producir reacciones adversas, locales o generales que deben ser comunicadas de inmediato al oftalmólogo para que proceda a modificar el tratamiento de modo que estos efectos adversos sean mínimos.

- Tratamiento quirúrgico:

Existen dos modalidades de cirugía, la realizada con láser y la intervención quirúrgica propiamente dicha.

Tratamiento láser: En el glaucoma crónico, el láser aplicado en la zona que se encuentra obstruida e impide el paso del humor acuoso, permite mejorar la salida de este, disminuyendo de este modo la presión intraocular. La técnica denominada Trabeculoplastía, es muy útil en los pacientes que no toleran la medicación o que nos vemos obligados a suprimirla por los efectos colaterales. También se recomienda en aquellos pacientes que a pesar del tratamiento médico, no conseguimos mantener su presión intraocular en los límites de la normalidad.

Las posibilidades del tratamiento láser son limitadas, por una parte es poco eficaz en los jóvenes y en los casos graves, su acción suele ser insuficiente.

En el glaucoma agudo, la aplicación de láser para realizar un orificio en el iris que comunica las cámaras anterior y posterior del ojo, tiene una gran efectividad. Este procedimiento que se conoce por Iridotomía, debe hacerse en los dos ojos cuando se produce un ataque de glaucoma agudo en uno de ellos. También se recomienda como medida preventiva, en los pacientes que presentan uno o varios factores de riesgo para padecer un glaucoma de este tipo.

Trabeculectomía: Es la técnica quirúrgica de elección para aquellos casos diagnosticados en fases muy avanzadas o cuando se ha fracasado con el tratamiento médico o la cirugía láser. La operación consiste en la creación de una nueva vía de salida para que el humor acuoso abandone por ella el globo ocular y se mantenga así la presión en límites normales.

Grupos de riesgo

- Antecedentes familiares de glaucoma.

- Edad. Más frecuente en personas de edad avanzada.

- Miopía.

- Diabetes.

- Tratamientos prologados con corticosteroides.

- Diabetes.

- Enfermedades cardiovasculares.

- Traumatismos o intervenciones quirúrgicas oculares.


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